Marzo 26, 1998 (198)
Mensajes de Nuestra Señora
de Emmitsburg, en la Iglesia Católica
de San José, Emmitsburg, MD,
EE. UU. A través de Gianna
Talone Sullivan
¡Queridos pequeños hijos, alabado sea Jesús!
Pequeños, en la misa Jesús ofrece todo Su Ser como un sacrificio perfecto hacia Dios. En la forma en que El Se ofrece a Sí mismo, ustedes también deberían ofrecerse con Jesús. Toda la vida de Mi Hijo fue un acto de sacrificio interior y exterior. Su amor interior y obediencia a Dios Padre quedó estampado por medio de Su sacrificio exterior en la cruz. Todo Su sufrimiento fue consumido por vuestros pecados.
Ustedes pueden hacer que el sacrificio de Jesús sea el vuestro en la misa. Su sacrificio interior puede ser expresado por un sacrificio exterior-un sacrificio exterior de obediencia, sumisión al deseo de Dios, amor y alabanza durante la misa. El sacrificio exterior de Jesús fue una expresión de Su sacrificio interior. Fue Su obediencia, Su sumisión al deseo del Padre, Su amor y Su adoración lo que satisfizo al Padre en reparación por los pecados del mundo. Vuestro sacrificio exterior también debe ser un acto de amor y debe corresponder a vuestro estado interior a través de la obediencia, adoración y sumisión al deseo de Dios y debe alabar de forma perfecta al Padre.
Jesús les brinda su Ser en la misa. Él los invita a vivir en la forma en la que Él vivió y a unirse a Él en Su acto de amor.
Los bendigo en Su nombre y le presento vuestras peticiones al Padre a través de Jesús. La paz sea con ustedes. Gracias por responder a Mi llamado.
AD DEUM
Mensaje 198