Marzo 5, 1998 (195)
Mensajes de Nuestra Señora
de Emmitsburg, en la Iglesia Católica
de San José, Emmitsburg, MD,
EE. UU. A través de Gianna
Talone Sullivan
¡Queridos hijos, alabado sea Jesús!
Este es el tiempo en el que el inagotable amor de Dios baña cada alma preciada con dones especiales. Hijos, abran sus corazones, igual que como se abre una flor para recibir sus nutritivos rayos de sol. Este es un momento en el cual ustedes deben permitirle a Dios que pode las espinas que rodean vuestra alma; un momento de iluminación; un momento para verse a ustedes mismos tal y como son, y un momento para ver a Dios tal y como Él es; un momento para amar en medio de un mundo dolorosamente destrozado, un mundo colmado de una tremenda idealización, corrupción, abuso, furia, odio y lamentos; un tiempo para escuchar; y un tiempo para recibir el aliento de Jesús.
Tantas personas sienten el tiempo de Cuaresma como uno colmado con muchas pruebas, tribulaciones, frustraciones y disgustos; pero realmente el tiempo de Cuaresma es un tiempo de amor.
Jesús los ama, hijos míos, y está muy cerca de ustedes. No justifiquen su impaciencia ni permitan que sus acciones sean una reacción de alguna prueba. Cada alma es creada para recibir belleza sin fin y morar en el Reino de Dios por toda la eternidad. Cada alma debe ser purificada y santificada.
¡Oh! hijos míos, si sólo creyeran en lo real y palpable que Jesús es para ustedes y cuánto Él los ama, pondrían a un lado su ansiedad y vivirían en paz. Jesús no les inflige penurias. Si ustedes desean realmente ser como Jesús entonces deben caminar Su camino y morir al mundo. El proceso de conversión toma tiempo.
Aprender el significado del amor incondicional, toma tiempo, paciencia y un genuino esfuerzo de parte de ustedes. Ustedes deben tomar el amor de Jesús conociéndose a sí mismos, amándose a sí mismos y siendo pacientes con vuestras idiosincrasias. Deben tomar el amor que Jesús siente por ustedes, permitiéndole podar y quitar esos vicios que hieren vuestra alma. Él los ama, Él realmente los ama.
Yo los amo y le presento sus peticiones a Su Más Sagrado Corazón. La paz sea con ustedes.
Gracias por responder a Mi llamado.
AD DEUM
Mensaje 195