Junio 4, 1998 (204)
Mensajes de Nuestra Señora de Emmitsburg, en la Iglesia Católica de San José, Emmitsburg, MD, EE. UU. A través de Gianna Talone Sullivan

¡Mis queridos pequeños hijos, alabado sea Jesús! ¡Ha llegado Pentecostés! Cólmense con la iluminación del Espíritu Santo. Tomen el amor misericordioso de Jesús a través de las muchas gracias que Él les confiere a cada uno de ustedes. La luz de Dios penetra dentro de cada célula viviente de sus cuerpos. Él los rescata de la oscuridad a través de Su amor infinito y su divina misericordia. Ustedes son sus hijos amados y Él está atento a los vislumbres de vuestras necesidades. Él es vuestro consejero y vuestro consuelo. Jesús los ama a cada uno de ustedes. Ustedes son muy especiales para Él y Él desea vuestro amor. Él desea que todo vuestro ser se encuentre mísitcamente unido en la totalidad de Su amor. Puede que ustedes no comprendan ahora pero si refelxionan brevemente sobre vuestro pasado notarán el patrón de la intervención y la protección de vuestra alma por parte de Dios. Ustedes verán en qué forma fueron abarcados en el amor de Dios y cómo fueron invitados en ese momento, al igual que ahora, a vivir en Su mística unión de vida. Puede ser difícil ver vuestro crecimiento en medio del cambio y de los retos pero la mano amorosa de Dios los ha liberado y los ha restaurado hacia el prado de la salvación. Descansen en Sus brazos pequeños hijos. Él es su Jesús de Misericordia. Los bendigo en Su nombre. Los amo y le entrego vuestras peticiones a Su Más Sagrado Corazón. La paz sea con ustedes.

Gracias por responder a mi llamado. AD DEUM.

Mensaje 204